FOTO CONCEPTUAL

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CEMENTERIO DE LIBROS
En el mundo de la novela Fahrenheit 451 la sociedad esta permeada por la ignorancia, debido a que las prioridades de sus ciudadanos son el entretenimiento, aquel que no permite reflexionar más allá de lo que se ve, pero ¿cómo llegaron a ese punto?
Realmente este libro justifica lo anterior a causa de la quema de libros constante, ninguna persona tiene permitido tener uno en su posesión, sin embargo, cuando dejamos de lado esa distopía y observamos la realidad se logra percibir el sutil camino que nos conduce hacía un final similar, y parte de las consecuencias las están padeciendo los menores.
En la actualidad, es más común ver a un niño recibiendo un aparato tecnológico como primeros obsequios, séase de cumpleaños o navidad, que un juguete, ¿es algo malo?, la respuesta es de doble filo, poniéndonos en contexto, los tiempos cambian y con ello el comportamiento y gustos de quienes crecen en esos años, pero no se puede negar que el manejo de estos objetos requiere de límites y asesoramiento.
Y es que las pantallas se convirtieron en el espacio donde la vida fluye, y hay un objeto que está quedando en el olvido, el cual cava su propia tumba poco a poco en el mundo de los niños. Los libros se convirtieron en universos aburridos, no brindan la facilidad de un video o una película, hay que idearnos imágenes propias y tener la paciencia de seguir la historia, pero ello puede no ser tan divertido, cuando existen elementos que nos entregan todo en cuestión de pocas horas, inclusive minutos.
El cementerio de libros crece tan abruptamente como la tecnología, el control que se apodera de una mente joven y vulnera su imaginación es lo más habitual, hay una reducción en la capacidad de resolver problemas y ser creativos. No obstante, no todo es caos en el mundo digital, el provecho puede ser grande, pero al ser un niño que no recibe consejos de su uso, ¿cómo esperar que hagan un buen manejo de ello?
Moodboard
Cada concepto refleja lo que el sujeto padece, pierde o estanca, porque por medio de su vulnerabilidad el control es más fuerte en él, logrando que los conocimientos y creatividad que puede formar se sean una víctima más del cementerio de los libros.
Las texturas materializan lo seco y plano de la imagen, siguiendo la misma línea de una muerte más que pasa desapercibida.
Por otro lado, los colores no solo muestran lo oscuro que puede ser un deceso, sino también lo cotidiano que es.
Finalmente, los libros, las tumbas, el celular,
la sombra y sus hilos representan como se llegó a lo que la fotografía narra.


